Guillermo Augusto Ruiz, poeta nacido en La Paz, envía esta alucinante creación verbal desde Francia.
Guillermo Augusto Ruiz "vive en Francia, pero a veces sale de su caverna."
Otro poema inédito. “Este sí es un poema”, manifestó Guillermo Augusto Ruiz, 27 años, “seudopoeta y paraescritor boliviano”, como se nombra irónicamente en su blog Hefesto, quien aceptó la invitación del portal www.arbork.com.bo y envió este texto sin título desde Toulouse, Francia.
Antes había enviado otro poema, “Recuento de sombras” (“un raro híbrido”, apuntó el autor), pero después se animó a descartarlo por el reciente, acaso más logrado para su creador.
El 23 de julio pasado, el joven poeta paceño presentó su primer libro, el poemario Prosas sacras, obra con la que fue finalista del Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal 2008.
Sus poemas fueron incluidos en la más reciente antología de poesía boliviana joven: Cambio Climático (Ed. Patiño, 2009), a cargo de Benjamín Chávez, Juan Carlos Ramiro Quiroga y Jessica Freudenthal.
Tiene varios poemas publicados en Caravelle (Presses universitaires du Mirail, Toulouse), revista literaria de circulación a nivel europeo.
Por otra parte, en narrativa, fue finalista del Premio Nacional de Cuento Franz Tamayo 2008 y, recientemente, ganador del Premio Nacional de Literatura Santa Cruz de la Sierra 2009 con el libro de cuentos El fuego y la fábula.
Actualmente, Ruiz participa en tres espacios virtuales: Uno, en El fuego y la fábula junto a Fernando y Luis Daniel Iturralde.
Dos, en Ciencia Ficción y Fantasía en Bolivia, con Miguel Esquirol, Iván Prado Sejas, entre otros.
Finalmente, en Urbandina con Sebastián Antezana, Willy Camacho, Daniela Renjel, Mauricio Murillo.
Martin Zelaya, de La Prensa, esbozó una especie de noticia sobre este blog nacional de crítica y creación literaria.
El sitio www.arbork.com.bo se queda con el poema que muestro en su fascinante totalidad.
Toca esta página, toca
Esta arruga descomunal
Toca las palabras
Sabes que están vivas
Toca las piernas sudorosas
De las sílabas
Curvas negras
Del abismo
Toca la T
Erecta como un pezón
Y el vello púbico
–Toca sin miedo–
El monte venusino
De la muerte
Mete los ojos
En las fisuras de las letras
Mira tu propio cuerpo
–Bestial, Inquieto, Babeante–
En esta arruga descomunal
Esta sábana promiscua
Mil veces profanada
Humedecida
Manchada
Toca
Tienta el silencio
Hunde la mano, toca
El cuerpo de niebla que tiembla
Poemilla extra:
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